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Pastor a la Mexicana:

Evaluando liderazgo a la luz del Evangelio

Pastor Mexicano

Comparada con el resto de América Latina, la iglesia en México enfrenta un desafío mas frecuente cuando se trata de liderazgo. En México, es mucho más común aceptar autoridad sin ninguna explicación o justificación. Un líder es visto solamente como alguien que tiene más poder que los demás. El peligro, entra a la iglesia cuando los pastores son evaluados por su poder o habilidades. La solución, es evaluar a los pastores contra el modelo de liderazgo y carácter requerido en la biblia.

Nuestra cultura determina cómo vemos la autoridad. El modelo de análisis cultural de Gerard Hendrik Hofstede, un psicólogo social, mide la distancia de poder en diferentes países. La distancia de poder es la medida en que los menos poderosos esperan y aceptan que el poder se distribuya de manera desigual (1). México tiene una mayor distancia de poder que Estados Unidos, o inclusive Colombia (2).  Es decir, un mexicano acepta sin mayor explicación por qué unos tienen más poder que otros.

  1. Por ejemplo: Un empleado mexicano pensaría dos veces antes de cuestionar a su jefe, mientras que un americano lo haría sin pensarlo.  La distancia de poder se ve en iglesias que elevan el oficio de pastor a un nivel que la biblia no apoya. Por ejemplo, cuando la congregación piensa que los pastores tienen una “unción especial” y que sus oraciones son más escuchadas por Dios.
  2.  Otra forma de ver la distancia de poder es cuando las personas no se sienten cómodas dando retroalimentación de las prédicas a los pastores o simplemente expresar preocupaciones sobre la iglesia o desacuerdos.
  3. El mismo modelo muestra que en nuestra cultura los líderes son vistos como autócratas. Este tipo de líder tiene poder y lo muestra. Ósea, tiene “palancas” y hace favores. Si alguien aspira a ser un líder tiene que mostrar poder. El poder es mostrado por la habilidad de ordenar a otros o mostrar qué tiene más recursos. La frase “no sabes con quién te metes” viene a mi mente. Un ejemplo es cuando una persona compra productos de las marcas más costosas, sean originales o piratas, con el propósito de demostrar poder económico.

El peligro para la iglesia es cuando identifica a líderes al igual que su cultura lo hace. En el caso de los pastores, las formas culturales que miden su poder pueden incluir:

  1. Cuántas personas pertenecen a la congregación, o su número de seguidores en redes sociales, qué tanta emoción muestra durante la prédica y cuántas personas lloran.
  2. En casos extremos, la medida es cuantas personas se tiran al suelo o tienen manifestaciones físicas. 

Un artículo del Pew Research Center dice que la mayoría de Los hispanos protestantes se identifican como pentecostales (3). Una razón dada, es que esta expresión de iglesias ha absorbido con mucho éxito la cultura latinoamericana. El riesgo es cuando la cultura, y no la biblia, define el liderazgo. Si la cultura determina el liderazgo de una iglesia, la iglesia acaba con un pastor autócrata.

Las buenas noticias es que Jesucristo corrige cómo vemos a los líderes, y el Nuevo Testamento nos da un marco de referencia para evaluar a pastores. Jesucristo vino a servir, no a ser servido. Mientras la cultura define líderes cómo aquellos que mandan, Jesús define a líderes como aquellos que sirven (Mat 20:26). Rich Villodas, un pastor en Nueva York, lo dijo de esta manera en twitter “El escándalo de la fe cristiana es que Dios es un siervo. El Dios todopoderoso nos lava los pies” (4). En la familia de Dios, no existen líderes, existen siervos-líderes. Basado en la cultura, los líderes ponen sus intereses primero, los siervos-líderes ponen los intereses de otros primero. La cultura llama mostrar posición, Jesús rindió la suya y tomó forma de siervo (Filipenses 2:7). Jesús es el mejor líder y llama a servir. 

Los pastores, aquellos que cuidan el rebaño del Señor, tienen que ser evaluados, y el mejor lugar es en el contexto de la iglesia local. En 1 Timoteo 3:1-7,  el Apóstol Pablo lista algunas de las cualidades para calificar a un anciano. En su libro “Elders and Leaders”, Gene A. Getz, observa que estas cualidades son medidas de madurez en Cristo (5). Entonces, la expectativa es que un anciano modele lo que es ser transformado por el Evangelio a tal grado que su carácter pueda ser medido contra estas cualidades. La evaluación es de carácter y no muestras de poder, habilidades, o influencia. La iglesia local es el campo en donde un candidato establece su credibilidad porque puede ser observado y afirmado con el tiempo. Juan Sánchez, en “La Fórmula Del Liderazgo”, propone una fórmula práctica para evaluar la credibilidad de candidatos a largo plazo (6).  

SOMA, la familia de iglesias a la que pertenezco, espera que un pastor modele cómo ser y hacer discípulos. Esperamos que un hombre que aspira ser pastor comparta su vida, comunidad, y misión con el rebaño mucho tiempo antes de comenzar un proceso oficial. Mientras comparte y abre su vida, podemos observar y medir su carácter. Podemos hacer esto por medio de Familias Misionales (Comunidades Misionales) pequeños grupos de discípulos de Jesús que consisten de 8-15 personas. Una Familia Misional la definimos como una familia de siervos misioneros que hacen discípulos que a su vez hacen más discípulos. Brad Watson, quien es uno de los ancianos en “Soma Culver City”, añade que pueden ser comunidades desordenadas de gente común dedicados a Jesús, el uno al otro y a sus vecinos (7). Esperamos ver que un hombre primero sea un siervo-líder para su familia, después en su comunidad misional, antes de considerarlo como candidato.  Creemos que un pastor huele a ovejas y las cuida de una manera que refleja a nuestro Señor. Un pastor pastorea a la familia de Dios de la misma manera que pastorea a su familia. 

Es claro que si las iglesias en México vieran a pastores como siervos-líderes, y los evaluará contra las calificaciones en el Nuevo Testamento, las iglesias estarían protegidas de un liderazgo cultural que tiende a ser distante, abusivo y superficial. Las buenas noticias es que Jesucristo dio su vida por su rebaño y entonces podemos confiar que su forma de liderazgo es la única y mejor forma de hacerlo. 

 

 

Fuentes
  1. https://www.hofstede-insights.com/models/national-culture/](https://www.hofstede-insights.com/models/national-culture/
  2. https://www.hofstede-insights.com/country-comparison/colombia,mexico,the-usa/
  3. Why has Pentecostalism grown so dramatically in Latin America? | Pew Research Center (https://www.pewresearch.org/fact-tank/2014/11/14/why-has-pentecostalism-grown-so-dramatically-in-latin-america/
  4. @richvillodas twitter.com/richvillodas/status/1225090355797929984
  5. Getz, Gene A., Elders and Leaders. Moody Publishers. Kindle Edition.
  6. Sánchez Juan, La fórmula del liderazgo. (Nashville, TN: B&H Publishing Group 2019), 53
  7. Watson Brad, Jonah: How We Are God’s Mission While on God’s Mission. (Bellevue, WA: Saturate), 86.

 

 

Atanasio Segovia

Author Atanasio Segovia

Atanasio Segovia lives in Leon, Mexico and serves as an equipping leader in Comunidad Mosaico. He works to develop future leaders who love Jesus and center their life around the Gospel.

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